Cuando en un partido se desata una crisis son dos las cuestiones que se ventilan: quien tiene el poder y cuál es la política que se ha de aplicar, el rumbo, en definitiva, del partido. Ambas cuestiones suelen estar íntimamente relacionadas, aunque muchas veces se obscurece el aspecto político bien sea por razones tácticas o porque aún no esté muy claro el camino a seguir. Por eso me hacen gracia los que interpretan que hemos asistido a una lucha por el poder. ¡Nos ha jodido el profeta! Como en todo partido y en todo momento. Pero hay que ser muy simple para reducir todo lo que ha pasado a esta cuestión.

  1. Otro rumbo, otro líder. ¿Pero cuál? En esta crisis ha quedado muy claro que la mayoría de la dirección del PSOE no quiere seguir por el rumbo que iba el partido y tampoco quieren que sea Pedro Sánchez quien lo dirija. Pero ha dejado pendiente de decidir cuál va a ser el nuevo rumbo y quien debe ser el líder. Ambas cosas quedan reservadas a un próximo congreso. Ha sido, pues, una crisis definida por lo negativo (lo que no se quiere) y no por lo positivo. Y esto, me parece a mí,  se debe a que la mayoría que se ha expresado en el Comité Federal está definida solo por lo negativo, pues no existe un proyecto político compartido ni ha aparecido un líder aceptado al que apoyar. Por eso, la crisis del PSOE no se ha cerrado en el Comité Federal; más bien se ha abierto y seguirá y, quizás, solo quizás, se cierre en el próximo Congreso. Ojalá.
  2. ¿Por qué estalla la crisis ahora? Por una razón bien sencilla: porque Sánchez pretendía ir a una suerte de plebiscito urgente en las bases del partido con una pregunta-trampa, algo así como ¿quiere usted que gobierne Rajoy o, por el contrario, prefiere que Sánchez siga siendo Secretario General del partido? Una vez elegido el Secretario General, el Congreso puede cantar misa porque la suprema legitimidad la tiene quien ha sido elegido por las bases. Lo que han hecho los críticos ha sido abortar esa maniobra y, en mi opinión, no han tenido más remedio que hacerlo, salvo que prefiriesen hacerse el harakiri, que siempre es una opción.
  3. ¿Un golpe? Luego viene la cuestión de las formas, tan importantes en democracia. Se dice que los críticos han urdido un golpe (de mano, palaciego, de estado). Pero veamos qué pasa en cualquier agrupación del PSOE. Cuando la mayoría del Comité Local pierde la confianza (por las razones que sea) en su Secretario General presentan la dimisión en bloque y, a continuación, el órgano superior nombra una gestora que lleva la agrupación hasta que se convoca asamblea para elegir un nuevo comité local. Esta es una práctica tan corriente que hasta se ha estandarizado el nombramiento de gestoras. No sé la cifra, pero al año se puede producir más de un centenar de casos como éste. Ocurre con frecuencia que el Secretario General afectado no es muy partidario de que le echen y se queja de haber sido víctima de una conspiración. Seguro que sí:  para que la mayoría de un Comité se concierte en dimitir tiene que haber habido contactos,  conversaciones o conspiraciones, como se quiera llamar ¿Y qué? ¿Cómo creen que se puede acordar algo entre varios? Ese es el pan nuestro de cada día. Nótese que en una agrupación local, el Secretario General también ha sido elegido directamente por las bases, lo cual no es óbice para que, si pierde la confianza de sus compañeros de comité, se tenga que ir. No hace falta que le revoquen las bases. Esta praxis, repito, muy frecuente en el PSOE no se puede llamar golpe, ni palaciego, ni de otro color. Tampoco ha habido ningún golpe en la Ejecutiva Federal. Sucede que si, por lo que sea, has perdido el apoyo de la mayoría de tus compañeros de ejecutiva te vas y punto. Se entiende que no seas muy partidario de irte, pero lo que deberías preguntarte es por qué has perdido el apoyo de la mayoría. Ir por el mundo diciendo que en el PSOE se ha producido un golpe son ganas de deteriorar la imagen del PSOE, eso sí, con el apoyo de los medios afines a Podemos, faltaría más. Lo que es cojonudo es que los que más se rasgan las vestiduras por la supuesta conspiración son los de IU. Hombre,  en conspiraciones para echar a este o al otro los de IU tienen varios  másteres y un par de doctorados, hasta el punto de que cabe preguntarse si han hecho otra cosa a lo largo de su corta y turbulenta historia.
  4. Un voto prestado. Se dice que la legitimidad especial de Sánchez deriva de que es el primer Secretario General del PSOE elegido directamente por las bases. Es verdad que Sánchez fue elegido por el voto directo de los militantes, pero antes del voto de las bases, hubo una conspiración de barones que se concertaron en apoyar a Sánchez para evitar que saliera Madina, quien aparecía como el candidato de Ferraz. En Madrid, por ejemplo, he sido testigo de que Tomás Gómez consiguió que casi todos los que le apoyaban a él votaramos a Sánchez. ¿O hay alguien que se crea que la victoria de Sánchez en Andalucía no tuvo nada que ver con la posición de Susana? Creo que el más consciente de que había alcanzado la Secretaría General del PSOE mediante un voto prestado fue el mismo Sánchez. En Física los teoremas más potentes (aquellos a los que no puede contravenir ningún otro teorema) son los teoremas de conservación. Pues bien, a lo largo de mi vida militante he comprobado que el teorema de conservación más fuerte es el teorema de conservación del aparato que dice así: todo aparato tiende a perpetuarse en el poder. Y ese problema es el que Sánchez abordó desde el día siguiente a su llegada a Ferraz. Solo que se equivocó en el cómo hacerlo.
  5. ¿Por qué Sánchez perdió el apoyo de sus compañeros? Creo que todo empezó cuando Sánchez decidió quitar a Tomás Gómez como candidato a la Comunidad de Madrid. Si recordamos, Sánchez no se limitó a cambiar la cabeza de lista de las autonómicas (por cierto, sin importarle una higa que Tomás tuviese el apoyo en primarias de la mayoría absoluta de la militancia madrileña) sino que, de paso, disolvió la ejecutiva y el comité regional y nombró una gestora de profesionales del aparato encargada de liquidar a los partidarios de Tomás Gómez, encargo que cumplieron con exactitud y eficacia. De este modo, el PSOE de Madrid pasó de ser un apoyo prestado a ser un apoyo cerrado de Sánchez, lo cual era el verdadero objetivo de la operación.  El resto de los barones que, en vísperas de sus elecciones, dejaron a Sánchez hacer esta escabechina, tomaron nota de que lo mismo que Sánchez había hecho en Madrid, lo podía hacer en su pueblo. Y ahí es donde, creo, empezó la desconfianza. En realidad, si Sánchez pretendía pasar de tener apoyos prestados a apoyos propios se equivocó empezando por Madrid. Debió empezar por Andalucía. Pero en Madrid se daban circunstancias favorables, ya que PRISA estaba  en una brutal campaña contra Tomás Gómez y apoyaría la operación de todas todas. Dicho sea de paso, el PSOE de Madrid ha quedado en estado catatónico y en manos de unos notorios incompetentes que, eso sí, son incondicionales de Sánchez. De eso se trataba ¿no?
  6. Los resultados electorales. Pero la desconfianza se tornó en desafección cuando los resultados electorales fueron cada vez peores. Es costumbre, (y no solo en España) que si los resultados electorales no son buenos, el líder dimite y se va. Puedo citar ejemplos en muchos países. En España también. Con los resultados del 20D, Sánchez debió dimitir. Y no digamos en Junio. Yo no digo que los malos resultados del PSOE se deban al liderazgo de Sánchez. Hay, desde luego, un declive electoral de la socialdemocracia en toda Europa. De hecho el gran debate a hacer es por qué y cómo se puede remontar el declive. Pero, ya puestos, tampoco creo que los malos resultados de Rubalcaba o de Almunia fueran culpa de su candidatura. Sin embargo se fueron porque esa es la ley no escrita en la socialdemocracia. Ciertamente que el declive no se ha iniciado con Sánchez, pero Sánchez no ha sido capaz de pararlo, de modo que donde más baja la socialdemocracia es en Grecia y en España. Creo que el PSOE no tiene solo un problema de liderazgo, pero tiene también un problema de liderazgo ya que el liderazgo de Sánchez ha quedado calcinado en las urnas. ¿Podrá volver a ser el líder del PSOE? Dicen que la victoria de Nixon en las elecciones presidenciales americanas fue la mayor resurrección política después de la de Lázaro. Pero las resurrecciones no son frecuentes. Menos después del comportamiento en el aciago Comité Federal del 1 de Octubre.
  7. En todo hay límites. En la batalla por el poder no todo vale. Y en el reciente Comité Federal se han visto cosas que han traspasado límites éticos y democráticos y que, además, han degradado la imagen del PSOE. La primera ha sido el escrache que montaron los partidarios de Sánchez a la puerta de Ferraz, convertida en un plató de televisión. Se sabe que el escarche fue organizado desde Ferraz y allá estuvieron algunos centenares insultando gravemente a los que se oponían a Sánchez.. Destrozar la imagen del PSOE de esa manera es imperdonable y descalifica a los dirigentes que lo organizaron y/o lo consintieron. Fue un espectáculo lamentable que contemplaron millones de ciudadanos que vieron a “militantes del PSOE increpar e insultar gravemente a dirigentes del partido”. En realidad no veían eso, sino que vieron a un escaso número de miembros del partido (y a alguno de Posemos) montando el escenario de televisión que creían les convenía a los de Sánchez para dar la impresión de que las bases estaban con él.

El segundo asunto ha sido el retraso en poner en marcha el Comité Federal. En la votación se vio que había una holgada mayoría en contra de Sánchez.  Sánchez, que lo sabía antes de empezar la reunión, debió ahorrarnos el lamentable espectáculo de paralizar el Comité Federal con cuestiones de procedimiento, lo cual transmitió la imagen de caos. La guinda fue el intento de pucherazo. La mayoría ha actuado con notable torpeza en esta crisis. Creo que a eso se refería Susana al decir que nadie ha estado a la altura de las circunstancias; pero Sánchez ha dado la imagen de aferrase con uñas y dientes a la silla, aún a costa de vulnerar normas éticas y democráticas. Al final, la imagen que sale del Comité Federal es la de un PSOE roto, caótico y sin rumbo. El PSOE tardará tiempo en recuperar una buena imagen.

8.¿Hacia el sectarismo? Según parece, las bases del PSOE se han radicalizado bajo la consigna del “No es no” (¡vaya pedazo de consigna, por cierto!). Ojalá se radicalizaran y ojalá giraran a la izquierda. Lo que pasa es que se están sectarizando, que es cosa bien distinta. Es curioso que a los líderes del “no es no” les parezca bien que Rajoy sea investido con los votos del PNV y los nacionalistas canarios. Es más: prefieren que Rajoy gobierne en mayoría (lo que pasaría tras unas terceras elecciones) a que gobierne en minoría. El único sentido político que encuentro a esta posición es (como ha señalado Iceta) romper la imagen del PPSOE. Pero la identidad PP = PSOE es solo una parte de la propaganda de Podemos y no se corresponde a la realidad. Los que actúan así lo hacen acomplejados por la propaganda de Podemos, cuando éste, además, ya ha abandonado esa consigna. Si por un casual se levanta un movimiento interno en el PSOE con tales mimbres (y bien puede ocurrir para disputar la Secretaría General) lo que tendríamos no sería un ala izquierda sino un ala sectaria, que es cosa bien distinta.

  1. Una modesta propuesta. En lo inmediato el PSOE debe tomar una decisión sobre el pequeño problema de la gobernabilidad de España. Una vez constatada la existencia de un nuevo mapa político, el PSOE debía haber sentado criterios sobre la formación de gobiernos y no solo en el plano nacional, sino también en el local y autonómico. En mi modesta opinión, los criterios podrían ser los siguientes:
  • El PSOE promoverá la creación de mayorías progresistas de gobierno (diputados/concejales) basadas en programas de gobierno concretos con las que asegurar gobiernos estables (locales, regionales, nacional).
  • En el plano nacional y mientras siga en marcha el proceso de secesión ilegal y unilateral de Cataluña, el PSOE no puede formar parte de una mayoría de gobierno que incluya a los partidos (ERC y PDC) que impulsan la secesión.
  • En el caso de que fracase o se vea imposible la creación de una mayoría progresista el PSOE permitirá que forme gobierno el partido o la alianza de partidos que cuente con mayor respaldo en el parlamento o la corporación local.
  • El PSOE propondrá a los demás partidos una reforma de la Constitución para que sea investido presidente o alcalde quien, en primera votación a obtenga la mayoría absoluta de los diputados/concejales y en segunda votación a quien tenga más votos favorables, en el bien entendido que en esta segunda votación solo se podrá votar a favor de un candidato o abstenerse.

 

Evidentemente, esta propuesta está sacada de la norma que opera en Euskadi y que funciona razonablemente bien. La ventaja que tiene es que permite el debate sobre citerios generales, saliendo del debate sectario sobre si se quiere  o no se quiere dejar que gobierne el PP. Continuará.

 

Anuncios